¿El CBD crea dependencia? La respuesta de un informe de la OMS

¿El CBD crea dependencia? La respuesta de un informe de la OMS

La atención del público con respecto a cannabis ha aumentado exponencialmente en los últimos tiempos.

A pesar de los resultados científicos cada vez más alentadores sobre los beneficios del cannabis y, en particular, del CBD, las dudas y preguntas siguen siendo muchas, que tienen su origen en un pasado reciente en el que la planta de caña se asoció con una imagen negativa: la de las drogas psicotrópicas y las adicciones relacionadas de los seres humanos.

Hoy, afortunadamente, miles de científicos y representantes de las instituciones están trabajando arduamente para aclarar, de una vez por todas, lo que significa para nuestro organismo consumir cannabidiol

¿Es seguro el CBD? El informe de la OMS 

Estamos tomando el informe de la Organización Mundial de la Salud, publicado en marzo de 2018, en cuenta, que presenta al público el estado actual de la investigación científica sobre cannabidiol (CBD). 

Según el informe de la OMS cannabidiol no causa efectos secundarios sobre nuestra salud, sino que la evidencia actual indica claramente su posible aplicación en el campo médico. 

Según el informe, el cannabidiol (CBD) es seguro y bien tolerado por los seres humanos (y los animales) y no está asociado con ningún efectos negativos sobre salud pública. 

La comisión de expertos también afirmó que el CBD, elpsicotrópico sustancia presente en el cannabis, no provoca dependencia física y no está "asociada a un abuso potencial". De la misma manera, hoy en día, no existe evidencia de inicio de salud pública cuestiones asociado al uso de CBD en estado puro.

En realidad, la evidencia científica recopilada hasta ahora sugiere que el cannabidiol es capaz de mitigar los efectos del THC.

Dependencia, adicción y tolerancia

También es importante aclarar un concepto muy importante que a menudo se malinterpreta y considera dependencia.

La dependencia representa, en farmacología, el conjunto de cambios y aspectos conductuales asociados al uso de medicamentos y drogas.

Si hablamos de "dependencia" refiriéndonos al abuso de drogas es más correcto hablar de adicción (el caso en el que la posesión y el uso de una sustancia se convierte en la prioridad número uno del individuo) y tolerancia (la condición fisiológica en la que el organismo puede tolerar cada vez más dosis más altas de una sustancia). 

La tolerancia se puede detectar en nuestro metabolismo cuando la cantidad de sustancia que llega al sitio de interés disminuye gradualmente, en el comportamiento cuando un individuo se acostumbra a los efectos y en las células cuando se vuelven gradualmente menos receptivas.

La dependencia (de una sustancia) se define como la reducción de los efectos de una misma dosis: fenómeno que hace necesario aumentar la dosis para obtener el mismo efecto. 

La diferencia entre THC y CBD 

La ciencia confirma que el consumo constante y regular de cannabis que contiene delta-9-tetrahidrocannabinol (THC) puede provocar adicción.

THC expresa su acción vinculante a la Receptores CB1. Si esta acción se produce durante un período prolongado, las células reaccionan y se esfuerzan por mitigar este efecto, haciendo que los mecanismos de acción de los receptores vuelvan a la normalidad.

Las células invierten la acción del THC, reduciendo sus efectos, de dos maneras. El primero se llama internalización, un proceso que hace que los receptores CB1 se agreguen hacia el interior de la célula, alejándose de las paredes externas y haciendo que la célula sea insensible al THC. El segundo es la desensibilización: los receptores se unen con creciente dificultad al principio activo de cannabis. 

¿El CBD también produce una adicción lenta pero inexorable? No. Y la razón se puede encontrar en el mecanismo de acción en sí del cannabidiol.

Al contrario que el THC, el CBD no genera psicotrópico efecto y tiene una acción completamente diferente sobre los receptores CB1, por lo tanto sobre las células, con respecto al delta-9-tetrahidrocannabinol (THC). 

El CBD, de hecho, hace que los receptores CB1 sean menos reactivos a la acción de otros cannabinoides a través de un proceso denominado regulación alostérica negativa.

El CBD no estimula nuestra sistema endocannabinoide pero, “lo apaga” y, al mismo tiempo, aumenta la cantidad de endocannabinoides en nuestro organismo. Estos son los dos factores que producen el conocido Efectos "relajantes" del cannabidiol.

¿El CBD genera adicción? No, lucha contra eso 

Cannabidiol (CBD) no genera dependencia o tolerancia. De acuerdo a otra revision (publicado en 2017) de estudios sobre las consecuencias en el cuerpo humano del uso de CBD, se confirmó su perfil de seguridad.

Si se compara con otros medicamentos utilizados para el tratamiento de trastornos como la epilepsia, por ejemplo, el CBD parece exponerse a un riesgo menor de efectos secundarios negativos. No hay ningún riesgo de adicción para quienes usan cannabidiol y, cada día más, surgen resultados alentadores en el lado opuesto: el lado del CBD para combatir la adicción a otras sustancias. 

Cada vez más estudios confirman la utilidad del cannabidiol para atenuar y reducir la adicción a las drogas y al alcohol.

En un estudio, publicado en Nature en marzo de 2018, investigadores de la Universidad de Madrid administraron cannabidiol, una vez al día durante siete días, a unos ratones en los que se desarrolló una fuerte adicción al alcohol y la cocaína.

Basándose en los resultados de sus pruebas, los investigadores concluyeron que el corto período de siete días de tratamiento con CBD no solo evitó el desarrollo de características "similares a la adicción mostrada anteriormente", sino que también disuadió a los ratones de recaer por el próximo 5 meses sin tener que consumir CBD adicional.

El CBD podría ser muy útil en prevenir recaídas en drogadictos y alcohólicos, y los beneficios son duraderos, lo cual es crucial cuando se lucha contra un enemigo como la adicción a las sustancias.

En conclusión

El cannabidiol (CBD) todavía adolece del legado de una imagen distorsionada que lo asocia al concepto de “drogas”. Las drogas se reconducen a otros conceptos como el de adicción y dependencia.

Es hora de eliminar estos tabúes y considerar el cannabidiol por lo que es: un principio activo, que, año tras año e investigación tras investigación, está demostrando cada vez más su utilidad para la aplicación en diversos contextos, incluido el médico.

El cannabidiol no produce adicción, no conduce de ninguna manera a la dependencia y su perfil de seguridad es definitivamente mejor con respecto a muchos medicamentos presentes en el mercado, pero no tienen ese “halo” negativo generado por conceptos erróneos del pasado.

Importante, cuando uno decide consumir CBD en cristales purosaceites en diferentes concentraciones o en otras formas, es tomar siempre en consideración productos de calidad, cuya producción, desde el campo hasta la estantería, se controla en cada fase de producción.  

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